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El viaje que os voy a contar, fue realizado este verano por el mediterráneo. Fue un viaje familiar, con mis hijos, mi marido y una persona a la que quiero mucho y que es mi padrino. Visitamos algunas de las ciudades más históricas de nuestra era, que se encuentran bañadas por este mar. El viaje lo hicimos a bordo de un barco, de nombre, Costa Crucero, un barco muy grande donde cabíamos aproximadamente unos 3.700 pasajeros y con una tripulación de 1.100 personas. El barco viajaba por la tarde, y por la noche, a una velocidad aproximada de 35 km/h y por la mañana temprano llegaba a puerto, siendo entonces, sobre las 8 de la mañana cuando empezaban las visitas a las ciudades en las que atracaba.La primera ciudad que visitamos fue Palma de Mallorca.
Estuvimos viendo su catedral, del siglo XIV, y dentro de ella sorprendía y llamaba la atención el retablo realizado por el escultor mallorquín, Miquél Barceló. Estaba basado en el misterio de los panes y los peces, y las bodas de Caná, donde, Jesús convierte el agua en vino. También aparecían en él frutos del mar y de la tierra. En fin muy particular, pero no dejaba indiferente al visitante. Después estuvimos visitando el Pueblo Español, donde se lleva a cabo una recreación, sin ninguna pretensión arquitectónica, de los monumentos más típicos de nuestro país, tales como, la Torre del Oro de Sevilla, o el Patio de los Leones de la Alhambra de Granada. Para finalizar nuestra visita a la ciudad de Palma estuvimos a 112 m sobre el nivel del mar, en el castillo de Bellver, que quiere decir, castillo de bella vista. Es uno de los pocos castillos con planta redonda de Europa, y desde él, realmente se podían apreciar vistas espectaculares de la bahía de Palma.El siguiente puerto que visitamos fue ya en el continente africano, el de Carthago, en Túnez.
Llegamos un poco más tarde que de costumbre a la costa, aproximadamente a las 2 de la tarde y el termómetro marcaba 38ºC de temperatura, no obstante era la primera vez que visitábamos el continente africano y no queríamos perdernos una de las excursiones programadas para conocer un poco de Túnez.

Estuvimos viendo las ruinas carthaginesas, la mezquita de la ciudad de Carthago, y posteriormente en Túnez capital, visitamos la Medina, con sus diferentes Zocos, de oro, plata, perfumes especias. El guía que llevábamos nos contó algunas curiosidades del país. Nos dijo que el presidente de Túnez llevaba 22 años en el poder, nos explicó que el país tenía unos 10 millones de habitantes y que el 40% de su territorio estaba ocupado por el desierto del Sahara, y nos dijo también que los colores azules típicos de muchas de las puertas y ventanas de las casas indicaban que la familia que vivía en esa casa, había hecho su peregrinación a la Meca.
El siguiente país en el que estuvimos fue en la República de Malta. Es un archipiélago formado por tres islas, Malta, Gozo, y la isla de Comino. Cuenta con 400 mil habitantes. La capital se encuentra en la isla de Malta, y se llama La Valletta. Es una ciudad preciosa, muy antigua y fortificada debido a que por su situación estratégica, como camino intermedio entre oriente y occidente, era atacada continuamente por piratas.
Fue colonia inglesa durante unos 150 años, hasta el 1964 y todavía se pueden encontrar en la capital vestigios de esta ocupación, tales como las cabinas telefónicas típicas inglesas. Como curiosidad, en estas islas se rodaron parte de las escenas de la película “Agora”. Merece la pena hacer un viaje solo a estas islas.

Dejamos la isla de Malta para atracar en la capital de una isla italiana, Palermo, capital de Sicilia. La isla de Sicilia tiene tres ciudades muy importantes, una de ellas es su capital, la 5ª ciudad más poblada de Italia, y las otras dos son Catania y Siracusa. En esta última ciudad vivió un gran sabío, en todos los aspectos de la ciencia, como fue Arquímedes (conocido sobre todo por su teoría sobre la flotación de los cuerpos). En la ciudad de Palermo, pudimos ver su catedral, del siglo XVIII, con un conglomerado de estilos debido a sus continuas restauraciones. Visitamos también una iglesia “La Martorana”, de culto ortodoxo griego del siglo XVII, y el teatro de ópera Máximo. Este teatro es el más grande de Italia, y el 3º más grande de Europa. Está dedicado al rey Victor Manuel (II), siendo un centro cultural muy importante en la isla. Estuvo muchos años abandonado y en 1997 reabrió sus puertas al público.
Para finalizar nuestra visita a Palermo estuvimos en uno de sus múltiples palacios, que para poder mantenerlo en óptimas condiciones, sus dueños, condes, lo abren a los turistas. Al día siguiente atracamos en el puerto de Roma, la ciudad de Civitavechia, una cidudad costera de playa, nada que ver con el estilo de Roma y a unas dos horas de la ciudad eterna. En Roma pudimos visitar lugares tan típicos como el Panteón, dedicado a los dioses, con una cúpula abierta y sus 18 columnas monolíticas, la Fontana de Trevi, donde cumplimos con la tradición de echar una moneda para poder volver de nuevo a Roma, y como no el famoso Coliseo romano. También para terminar nuestra visita, estuvimos en la ciudad del Vaticano, en la famosa Plaza de San Pedro, obra magestuosaa del arquitecto Bernini.
 La última parada de nuestro viaje, antes de regresar a Barcelona, fue el puerto de Savona en la región de Liguria, muy cerca de la frontera con Francia. A 45 Km de Savona se encontraba la ciudad de Génova, por la que pasamos para dirigirnos al puerto de Santa Margarita y desde allí en ferri, a la bahía de Portofino.
Se trata de un pequeño puerto, encantador, con una superficie de 2,6 km2, y unos 530 habitantes, lleno de pequeñas tiendas de ropa, joyas, zapatos, decoración, con sus fachadas en diferentes colores y dibujos, carísimas donde se concentra un turismo de alto poder adquisitivo, Realmente un pueblo de cuento, pero intocable.
Al día siguiente llegamos al puerto de Barcelona, desde donde partimos y donde pusimos terminó, no sin gran pena, a nuestro estupendo viaje.
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